¿Qué dice exactamente el RDL 7/2026?
El artículo 9 del Real Decreto-ley 7/2026 establece que el Gobierno debe aprobar coeficientes de corrección que incrementen los ahorros energéticos reconocidos dentro del sistema CAE cuando una bomba de calor sustituya a una instalación basada en combustibles fósiles.
Además, el texto prevé coeficientes adicionales para actuaciones realizadas en hogares vulnerables.
El objetivo es sencillo: reconocer que la electrificación del calor aporta beneficios sistémicos que van más allá del ahorro energético directo, acelerando la reducción del consumo de gas y gasóleo en el sector residencial.
¿Por qué es tan importante para la aerotermia?
Actualmente, el valor económico de una actuación dentro del sistema CAE depende directamente de los ahorros energéticos certificados.
Si esos ahorros reciben un coeficiente multiplicador, el número de CAE generados aumenta y, con ello, también aumenta el incentivo económico que puede recibir el propietario.
En otras palabras:
- Más CAE reconocidos.
- Mayor valor económico de la actuación.
- Menor coste neto de la instalación.
- Mejor retorno de la inversión.
Para muchos proyectos residenciales, especialmente en viviendas existentes, esta diferencia puede ser decisiva para que la sustitución de una caldera resulte económicamente atractiva.
No hay que olvidar las deducciones del IRPF
Mientras el sector espera la aprobación de los coeficientes multiplicadores CAE, existe otro incentivo que sí está plenamente operativo y que puede reducir de forma significativa el coste de una instalación de aerotermia: las deducciones por mejora de la eficiencia energética en el IRPF.
El propio Real Decreto-ley 7/2026 ha prorrogado estas deducciones fiscales, consolidándolas como una de las principales herramientas de apoyo a la rehabilitación energética.
Dependiendo del nivel de mejora energética conseguido, los propietarios pueden acceder a:
- Una deducción del 20% cuando se reduzca al menos un 7% la demanda de calefacción y refrigeración.
- Una deducción del 40% cuando se reduzca en un 30% el consumo de energía primaria no renovable o se alcance una calificación energética A o B.
- Una deducción del 60% para actuaciones de rehabilitación energética en edificios residenciales que cumplan los requisitos establecidos.
En muchos casos, la sustitución de una caldera de gas o gasóleo por una instalación de aerotermia permite alcanzar los requisitos necesarios para acceder a estos beneficios fiscales.
Por tanto, aunque el coeficiente multiplicador CAE siga pendiente de aprobación, las deducciones fiscales representan un incentivo real, cuantificable y disponible desde este momento.
La combinación de ayudas puede cambiar por completo la rentabilidad
Uno de los aspectos más relevantes para propietarios y comunidades de vecinos es que los distintos mecanismos de apoyo son complementarios.
Una instalación puede beneficiarse simultáneamente de:
- El ahorro energético generado por la propia aerotermia.
- Los ingresos obtenidos a través del sistema CAE.
- Las deducciones fiscales en el IRPF.
- Posibles ayudas autonómicas o locales.
Cuando se analizan conjuntamente todos estos elementos, el coste neto real de la inversión puede reducirse de forma considerable respecto al presupuesto inicial.
Por este motivo, cada vez resulta más importante estudiar las actuaciones desde una perspectiva global y no únicamente desde el coste de instalación.
Tres escenarios posibles para el mercado
Mientras el Ministerio no publique los coeficientes definitivos, el sector trabaja con distintos escenarios.
Escenario conservador
El multiplicador tiene un efecto limitado.
En este caso, la aerotermia seguiría siendo competitiva gracias a las deducciones fiscales, los ingresos CAE actuales y el ahorro energético obtenido frente a los combustibles fósiles.
Escenario intermedio
El incentivo adicional mejora de forma significativa la rentabilidad de las instalaciones.
Los agregadores CAE podrían ofrecer compensaciones más elevadas a propietarios e instaladores, impulsando la demanda residencial.
Escenario expansivo
El multiplicador convierte el sistema CAE en una de las principales herramientas de apoyo a la electrificación del calor.
En este escenario, el coste neto de numerosas instalaciones podría reducirse varios miles de euros respecto a la situación actual.
¿Conviene esperar o instalar ahora?
Es una de las preguntas más frecuentes entre propietarios.
Esperar puede permitir acceder a un incentivo superior si finalmente se aprueban coeficientes elevados.
Sin embargo, retrasar la actuación también implica:
- Seguir soportando consumos más altos de gas o gasóleo.
- Mantener equipos antiguos con mayores costes de mantenimiento.
- Renunciar a los ahorros energéticos que podrían obtenerse desde hoy.
- Posponer el acceso a las deducciones fiscales actualmente vigentes.
Además, todavía no se conocen los detalles del desarrollo reglamentario ni la fecha exacta de entrada en vigor de los nuevos coeficientes.
Conclusión
El RDL 7/2026 confirma la dirección que seguirá la política energética española durante los próximos años: electrificar el calor y acelerar la sustitución de sistemas fósiles por tecnologías renovables como la aerotermia.
Aunque la medida con mayor potencial económico para el sector —el coeficiente multiplicador CAE— sigue pendiente de desarrollo reglamentario, los propietarios ya disponen de mecanismos que mejoran significativamente la rentabilidad de sus inversiones.
La combinación de ahorro energético, sistema CAE y deducciones fiscales en el IRPF permite que muchas instalaciones resulten más atractivas económicamente que hace apenas unos años.
La publicación de los coeficientes multiplicadores supondrá un nuevo impulso para el sector, pero la electrificación del calor ya está avanzando gracias a los incentivos que actualmente se encuentran en vigor.